República Argentina vs. NML Capital Ltd.

Luego de escuchar discursos por cadena nacional e incontables opiniones económicas y políticas en los medios, quise conocer un asunto que despertó mi curiosidad profesional. Me llevó menos de un minuto ubicar en internet el fallo: Republic of Argentina v. NML Capital, Ltd., decidido por la Corte Suprema de Estados Unidos el 16 de junio de 2014. Un poco más de tiempo me tomó la lectura de lo que considero un fallo sobrio y didáctico -bastante distinto de la publicidad que se le dio a este tema técnico-jurídico.

El contexto

En 2001 Argentina entró en default de su deuda externa. En 2005 y 2010 reestructuró la mayor parte, ofreciendo nuevos títulos a los acreedores. NML Capital, entre otros holdouts, no aceptó, litigó en Nueva York y ganó: se le adeudaban unos US$2.500 millones. Ante la imposibilidad de cobrar, NML inició la ejecución e intentó identificar bienes de Argentina en cualquier parte del mundo, requiriendo información a bancos como Bank of America y el Banco de la Nación Argentina. Argentina se opuso invocando la inmunidad soberana. El caso llegó hasta la Corte Suprema.

Mis reflexiones sobre el litigio

Lo que más me llamó la atención no fue la cuestión de fondo -nunca seriamente discutible- sino la estrategia procesal de ambas partes:

  • La resistencia de Argentina a producir información no parece responder a una táctica racional, ni siquiera a la cuestionable finalidad dilatoria del pago. Las buenas noticias jamás necesitan del secreto.
  • Tratándose de pagarés con renuncia expresa a todo privilegio, la condena era inevitable; y dada la solvencia del deudor, la demora sólo beneficiaba al acreedor.
  • Ninguna de las partes actuó con la celeridad que la cuestión ameritaba. Por el lado actor, poco diligente no agotar la búsqueda de bienes embargables; por el lado demandado, plantear una batalla perdida desde el inicio, con el agravante de rozar el desacato al juez de la causa. Como dice el Martín Fierro: “Hacete amigo del Juez, no le des de que quejarse…”
  • Es bochornoso para cualquier profesional que una sentencia advierta que no se estudió lo suficiente el caso, cuando los antecedentes están a un clic de cualquier research.

Mi humilde consejo profesional hubiera sido negociar el pago aún antes de la condena, para no tener que explicarle después al cliente por qué ahora debía pagar 1.500 lo que el acreedor había comprado por 48. Pero esta es sólo la visión de un abogado pueblerino.

Lo que decidió la Corte

Por 7 votos a 1, con la opinión del juez Scalia, la Corte confirmó que la ley de Inmunidades de Soberanía Extranjera de 1976 (FSIA) no impide investigar bienes de un Estado extranjero fuera de Estados Unidos en auxilio de la ejecución de una sentencia. El razonamiento central: la FSIA es un régimen “comprensivo” para decidir sobre inmunidad soberana, y en ningún lugar de su texto prohíbe o limita ese tipo de investigación -a diferencia de la inmunidad contra la ejecución propiamente dicha, que sí está acotada por ley a bienes usados en actividad comercial dentro de Estados Unidos. Como la ley guarda silencio sobre el punto, no correspondía a la Corte inventar una limitación que el Congreso no escribió.

La jueza Ginsburg disintió: advirtió que permitir una investigación “ilimitada” sobre bienes de Argentina fuera de Estados Unidos, sin exigir que estén vinculados a actividad comercial, convertía a las cortes norteamericanas en un centro global de recopilación de información sobre bienes soberanos extranjeros -algo que, a su criterio, la ley no autorizaba.

Epílogo: el desenlace de 2016

El litigio no terminó en los tribunales, sino en una negociación. En 2016, bajo el nuevo gobierno, Argentina pagó unos US$9.300 millones para saldar todos los reclamos de los holdouts y salir del default, incluyendo aproximadamente US$4.650 millones a NML Capital -con una quita del 25% sobre lo que la sentencia le reconocía-. Quince años de litigio se cerraron con la misma receta que yo hubiera recomendado desde el principio: negociar. El Congreso aprobó el acuerdo, el juez Griesa levantó las medidas cautelares, y Argentina volvió a los mercados internacionales de deuda.

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